Un «hasta pronto» emotivo y algunas reflexiones

He desactivado mi cuenta en Facebook (1)

Mi despedida temporal de Facebook

Justo hace unos instantes he desactivado mi cuenta principal de Facebook. Tengo otra secundaria que permanecerá abierta hasta solucionar unos asuntos. En esta entrada voy a plasmar mi despedida manifestada vía Facebook, la cual muchos de mis lectores ya conozcan, con matizaciones, reacciones de compañeros y unas añadiduras respecto a circunstancias, intereses personales y propósitos para este nuevo ciclo. Deseo dejar cada punto todo lo claro posible:

Estimados compañeros y amigos:

Tras sopesarlo y verme alentado por conversaciones con varios de vosotros, he decidido finalmente que desactivaré (o no entraré en) mi cuenta de Facebook y otras redes sociales para tomarte un descanso físico y psicológico durante un periodo indeterminado.

Esta decisión se debe al desgaste continuo que llevo experimentando desde hace más de dos años, cuando me hice vegano de golpe y porrazo, y me dije que no podía permanecer callado, que no bastaba con cambiar uno mismo si a mi alrededor seguían cometiéndose injusticias. Me inicié como activista y fui mejorando gracias al apoyo de personas invaluables.

Hoy, esta «erosión» mental es el resultado muchísimas interacciones y acontecimientos que han ido surgiendo a lo largo del tiempo. Mi acercamiento a una ideología abolicionista y proeducativa se ha ganado multitud de enemigos tanto ajenos como próximos a cuanto denominamos «animalismo». Expulsión en páginas, grupos, marginación dentro del sector, ataques por sensocentristas y otros casos puntuales bastante flagrantes (como la apropiación de la página que ya sabéis) no me han desmoronado; sino motivado a plantearme cambios necesarios en mi actuación para poder continuar adelante.

A pesar de que ello, no achaco esta decisión mía a ningún suceso ni a nadie en particular. No deseo que esto se tome como una acusación hacia alguien. Ha sido un cúmulo de hechos lo que me ha llevado a considerar que, ahora mismo, debiera centrar mis energías en acciones más productivas, en objetivos que me permitan desarrollarme como persona e intentar ser feliz. Pues ésa es la realidad: las redes sociales generan infelicidad. Esta despedida me hace acordarme, sobre todo, de cómo afectará a otros colegas. Carlos Escobedo nos dejó hace meses por razones análogas y, recientemente, también lo ha hecho Mario Orozco. Joaquin Pastor necesitará un apoyo inmenso para no desfallecer en el nuevo Veganismo Imparable.

Desde que terminé la carrera he postergado absolutamente mis proyectos personales; propósitos propios que si bien son inciertos como salida profesional (otra amargadera reciente…) sí me permiten sentirme reconfortado mientras los desarrollo.

Así pues, me centraré en éstos y me tomaré con calma otras metas relacionadas con el activismo. En principio, seguiré escribiendo artículos, sí crearé vídeos e incluso puede que, por sugerencia de Antonio, grabe algún vídeoblog sobre el síndrome de abstinencia que sufriré. Básicamente, la diferencia estará en que evitaré los contactos personales no deseados; pues ahí radica la merma de mis energías. Eso sí, no dudéis en comunicaros conmigo mediante correo (preferentemente el de mi blog) y comunicarme cualquier cosilla que queráis. Doy por sentado que quien lea esta publicación merece mi tiempo.

En estos párrafos expreso cuáles razones me han llevado a tomar esta decisión; pero, quizás, el tono o las palabras escogidas llegan a engañar. No me hallo en absoluto abatido o depresivo por tales acaecimientos, sólo los he asumido como punto de inflexión para variar mis hábitos y salir de una monotonía estresante. Las redes sociales nos «abocan» a discutir con gente y a malgastar un tiempo que estaría mejor dedicado a otras labores más productivas. También existen otros motivos de cara al ritmo impuesto y la privacidad, los expondré después. Prefería no fijar una fecha concreta de regreso porque realmente desconozco cuánto me tomará encauzar mi trayectoria hacia la productividad e hitos que pretendo lograr.

Pluma de escribir en documento

Proyectos y reflexiones

Seguidamente expuse a qué pienso dedicarle más tiempo:

Como despedida temporal, contaré de forma sucinta que llevo escribiendo novela más años de cuantos desearía; pues tirarse años y no avanzar se convierte en un lastre horrible y provoca desmotivación. Creedme, no hay cosa peor que olvidar tus propias escenas a causa del tiempo que ha transcurrido sin reanudarlas.

Aunque en estos momentos estoy trabajando en mi segunda obra, la primera requiere retoques drásticos y, en caso de que alcance algún día la publicación, irá cronológicamente en segundo lugar. Por todo ello, me enfocaré en la segunda hasta terminarla y poder enorgullecerme así de algo tan importante en mi vida.

Se trata de una saga fantástica con elementos de la novela histórica, cuyo fin es plasmar una historia compleja en el contexto de una crítica más o menos directa a aspectos como la desigual social, el efectos de las religiones o la esclavitud no humana. El protagonista se llama Ráliner (uno de sus nombres) y es un dragón muy inteligente que, de cría, acaba capturado y separado de sus progenitores por bípedos explotadores. Cuenta en primera persona cómo va cambiando la relación interespecífica entre bípedos y cuadrúpedos, y participa activamente en la transformación social. Ante semejante descripción, huelga señalar que sí destaco positivamente el activismo en su función de ayudarme a centrar el enfoque y pensar con una perspectiva «animal» alejada del bienestarismo.

Si bien hay muchos libros del género que emplean este tipo de criaturas y les dan un rol eminente, yo destaco una serie de diferencias creativas. Una fundamental reside en que la historia abarca desde su nacimiento hasta la adultez y, para entonces, pasarán siglos (viven cerca de 1000 años) y cada bípedo que conoce dejará una huella imborrable en su memoria. Con motivo de esto la he titulado: Las memorias de Ráliner.

Cambiando de tercio… soy horrendamente malo como dibujante o diseñador; aun sí, a veces me entretengo para ver si puedo crear algo decente que guardar en mi disco duro sin acabar sintiendo vergüenza. Abajo dejo uno de esos bocetos simples. Éste lo hice uniendo puntos con Inkscape, un programa de diseño vectorial.

Sin más, espero volver a reunir fuerza para volver a la carga no dentro de mucho. Quisiera terminar el mensaje mencionando a toda la gente a quien le debo un «gracias»; pero excedería el límite de caracteres.

Un saludo amistoso a todos.

Finalmente, indiqué en un comentario posterior algunos aspectos de mis gustos y de la novela en cuestión:

Estaré atento a esta publicación durante unas 24 horas para leer vuestros comentarios. Ya que me he salido del guión habitual, aprovecho para agregar que escuchar música me parece muy inspirador para desarrollar la escritura. Probadlo para cuando deseéis practicar cualquier arte, si todavía no lo habéis hecho. Mis favoritas son las bandas sonoras de videojuegos (rol y medievales principalmente) y películas. Pondría aquí algunas si no fuese por los derechos de autor. Algo que sí puedo hacer es dejar un enlace a Youtube como ejemplo (el juego Crusaders Kings II alberga algunas preciosas):

Krak des chevaliers

Y me faltó añadir un detalle sutil pero importante: mis dragones son herbívoros y veganos. De esta manera salgo de tópico del típico dragón depredador comehumanos y, a la par, obvio dilemas éticos en agentes morales que supondrían un ensayo en vez de una novela. En cierto sentido pretendo una utopía; pero mejor no cuento más y espero a tener listo el resultado.

Un saludo y, de nuevo, muchas gracias por palabras tan amables.

Guardián draconiano con riendas puestas (diseño diseño calcado con modificaciones intensas y cara redondeada)

Esto es lo máximo que sé diseñar con mis tristes habilidades. Figura un guardián draconiano, aparejado con bridas y riendas, que sirve como montura para el ejército. Exhibe un rostro satisfecho (o eso pretendí) porque se trata de un trabajador; no un esclavo.

En relación con mis aficiones, la mayoría resultan evidentes al ver los tipos de entradas mostradas en este blog; pero, en general, son bastante más variados y numerosos de cuanto he plasmado. Por ejemplo, llevo años queriendo lanzar críticas de libros y películas, hacer hincapié en informática, política, opiniones sobre ideas para un sistema socio-económico justo, etc.

Escribo novela tanto porque me entusiasma e ilusiona mientras lo hago como debido a que puede convertirse en una contribución a la cultura y al progreso social. Intento desarrollar una «descosificación» animal mediante la analogía con unos seres fantásticos que representan gran parte de lo que anhelamos y despreciamos los seres humanos. Con metas claras aunque sin perder de vista mis limitaciones, persigo una introspección acerca de la confusión categorial entre el ser y el deber y, una comparación entre cómo es el mundo que conocemos y uno que podría llegar a existir si se diesen las condiciones idóneas.

Soy un charlatán y me embelesa hablar acerca de mis obras; sin embargo, lo considero poco apropiado por la posibilidad generar malas interpretaciones o falsas expectativas. Nadie vislumbra en su mente lo mismo que cualquier otra persona. Si esto ocurre con la buena literatura, cuando menos si se cuenta un libro todavía en desarrollo…

Mosaico de mensajes de despedida

He realizado un pequeño mosaico en multidirecciones con los comentarios recibidos. Estoy sumamente agradecido.

Reacciones de compañeros y amigos

Después de publicar el texto antes señalado, obtuve un apoyo inmediato por parte de quienes conocen mi labor activista. Han sido tantos los ánimos, alabanzas y halagos que se me ha hecho terriblemente difícil pulsar el botón de «inhabilitar cuenta». Para ser sincero, percibo un sabor acibarado en la boca. Mantengo mi decisión tomada; pero, a la par, noto que dejo atrás una compañía valiosa, encantadora y admirable. En esta lucha no estamos solos y no me he sentido solo en ningún momento.

Facebook se comporta como una secta (1)

Me molesta cuantiosamente que Facebook me pida explicaciones (campo requerido). ¡Faltaría más, vaya!

Consejos para usuarios de redes sociales

Mucho se escribe a diario sobre los peligros de la red. En este breve apartado quisiera exponer algunos «comportamientos» de Facebook que no me han agradado lo más mínimo. Hasta la fecha desconocía que susodicha red fuese tan pesada y cansina cuando uno decide dejarla o distanciarse; pues no para de poner ventanas con texto para quitarte las ganas e incluso hacerte sentir culpable por marcharte a través de mensajes tipo «tus amigos te echarán de menos». Me evocan directamente a las telefonías y sus departamentos comerciales.

Facebook puede ser una gran herramienta para el activismo vegano (y de cualquier clase) a tenor de que cuenta con la mayor cantidad de usuarios registrados del planeta. Sin embargo, esto no la convierte en segura, veraz, ni conveniente. Facebook no vive de la publicidad (ingresos minoritarios) sino mayormente de vender información cosechada a partir de sus usuarios a terceras empresas como Google para que ésta sea capaz de organizar una publicidad dirigida según los nichos de mercado de las distintas empresas. Los servicios de Facebook son gratis porque nosotros somos el producto. Participar en esta empresa implica alimentar un monopolio de la información que canaliza sus beneficios a la compra de patentes comerciales en campos tan diversos como la medicina o la ingeniería espacial. Cada una de dichas acciones plantea serios riesgos y conflictos morales poco tratados como la retención de medicamentos, la censura de proyectos o instauración de sistemas DRM para controlar y reprimir a los usuarios y consumidores de libros digitales, entre otros productos virtuales.

Nuestros alcances son escasos y nuestras alternativas aun menos (Diáspora, Quitter…); no obstante, cabe recordar que el mero acto de participar en una red centralizada como ésta contribuye indirectamente a muchas de las injusticias que condenamos cada día. Eso debemos tenerlo siempre presente.

Por otra parte no tan importante (mas tampoco irrelevante), las redes sociales son las grandes culpables de una consecuencia indirecta: el menoscabo de la calidad comunicativa. Cuando nos comunicamos con alguien por medio del correo electrónico solemos esforzarnos para que el receptor entienda nuestro mensaje y todos sus matices. Por el contrario, las redes suscitan el reaccionismos y diálogos improvisados que, a pesar de sus ventajas puntuales, no permiten una transmisión efectiva y cuidada de los argumentos aportados. En consecuencia, si os interesa algún artículo y no supone molestia, hacedme llegar vuestras consideraciones. Al menos, nada de cuanto quede entre estas cuatro paredes enriquecerá a un gordo millonario.

Así me siento cuando me topo con cierta gente en Internet.

Conclusión sobre mi nuevo ritmo de trabajo

Para terminar (y resumir), intentaré aprovechar mejor el tiempo del que dispongo y seguiré arrojando «puyas» a la sociedad; con la diferencia fundamental de que lo haré sin vérmelas con gente incapaz de mantener un diálogo civilizado. Continuaré publicando artículos y trataré de abarcar temas más heterogéneos de cuanto lo he hecho hasta ahora. Asimismo, iré mejorando mi recién comenzado canal de Youtube e invertiré sudor en la edición. Si bien, con total seguridad, publico antes una obra maestra de la literatura que un vídeo con alguna miniatura deslumbrante.

¡¡¡Nos vemos!!!

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