¡Stop piedras con cantos afilados!

¡¡STOP PIEDRAS CON CANTOS AFILADOS!!

El siguiente texto es una sencilla adaptación de un ensayo escrito por el activista Julià Arcau. Lo publico en mi blog, bastante variopinto en lo referente a temas expuestos, para darle un sitio fuera de las redes sociales. Se trata de una crítica metafórica o sátira contra la ideología bienestarista y las campañas promovidas por organizaciones animalistas que dicen defender los Derechos Animales.

Más concretamente, satiriza la reciente campaña de Igualdad Animal en la cual pretende presionar a Carrefour para que solamente venda huevos de gallinas algo menos torturadas antes de terminar en el matadero.

¡¡STOP PIEDRAS CON CANTOS AFILADOS!!

Contamos contigo para promover el uso de piedras con cantos rodados. ¡¡Ayúdanos a ganar!!

Vivimos ya en la segunda mitad del siglo primero y las piedras afiladas son un anacronismo del antiguo testamento. Entendemos que te lo pasas bien los domingos en las afueras de la ciudad, y que serás incapaz de saber cómo pasar el rato si no participas de estas entretenidas actividades sociales. Pero es que están un poquito mal vistas… Los cantos le cortan mucho la piel al homenajeado. A las pocas piedras la reunión termina y queda todo muy encharcado de sangre. Creemos que lapidaciones menos sangrientas son el paso que debemos dar como sociedad.

Muchos de los que han optado por una vida despedrada —ya no lanzan bolos— nos apoyan donándonos monedas de plata. Apóyanos tú también para que podamos seguir presionando a los picapedreros del Litofour para que limen y pulan aún más las piedras. También puedes firmar el pergamino que enviaremos al César exigiéndole que obligue a que las piedras limadas lleven algún distintivo grabado sobre su superficie, para así certificar que son piedras de hemorragia reducida.

Te avanzamos que en breve lanzaremos una novedosa campaña para reducir el tamaño de las piedras —y por lo tanto, su peso— en un 2%. ¡¡Estamos a tope!! ¡¡Sin tu ayuda no podríamos ir de victoria en victoria!! Calculamos que para el siglo cuarto estaremos usando canicas de madera.

No hagas caso de los ecoterroristas radicales extremistas que dicen que se puede y «se debe» vivir sin matar, ya sea a pedradas, a cuchilladas, a palos, a bofetadas y estrangulamientos. ¡Quieren abarcar demasiado, todo a la vez! Dicen seguir el sentido común y promover lo que ellos llaman «Derechos Humanos»; pero estamos convencidos de que forman parte de algún oscuro culto y que se los adoctrina para que siempre digan que lo importante no es la piedra, sino el reo. Si te cruzas con uno de ellos, abofetéalo por la izquierda y dile:

— ¡Te he puesto derecho! ¡Dos piedras! ¡Algo es algo! ¡Pasito a pasito, que con sandalias mejor voy despacito!

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Evidentemente, lo efectivo para terminar con esta injusticia no es ir incordiando a los picapedreros del Litofour para que vayan limando, puliendo y disminuyendo el tamaño de las piedras; sino hablar con quienes llevan toda la vida lanzándoselas a los reos y explicarles que hay otra forma de hacer las cosas. Y esta otra forma no requiere visitar templos, ni donar a ONGs, ni firmar pergaminos. Tan sólo comprender que la vida de cada ser humano tiene valor intrínseco, dejar de atentar contra ella y transmitir este mensaje a otros. Los que legislan cambiarán las leyes porque habrá cambiado la sociedad. No al revés.

Ocurre que hay una forma muy lucrativa de ganarse la vida tras el pulido de las piedras. Fabricantes de limas, de lijas, distribuidores, grabadores, legisladores, revendedores, etc. No les conviene centrar la atención sobre la injusticia que recae sobre el que es lapidado. Y es que la mayor parte de la población piensa que se lo merece, y está convencida de que las tardes de los domingos están para eso.

¿Qué absurdo, no? ¿Que hay muchos que no están listos para escuchar que la lapidación, como todo atentado contra la vida humana, es moralmente incorrecta? Cierto. Sin embargo, hay muchas otras personas que sí están dispuestas a entender que cuanto se les ha explicado desde niños son medias verdades y mentiras enteras.

Promovamos el respeto por la vida humana. Centrarnos en terminar una a una las mil y pico de formas con las que nuestra sociedad atenta contra ella no nos llevará a valorar la vida humana. Tratar de mejorar las condiciones de las personas que van a perder la vida no nos llevará a valorar la vida humana.

Si te importan los humanos, no pides piedras pulidas; los respetas y dejas de matarlos. A todos y cada una de ellos.

Si te importan los demás animales, no pides jaulas mayores; los respetas y dejas de explotarlos. A todos y cada uno de ellos.

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