Los efugios del odio

Me importa un comino el diploma lo que quiero es conocimiento (Soichiro Honda)

Busco ser brillante en lo que me apasione

Nunca dejaré de sorprenderme cuánto odio hay a mi alrededor. Algún antiguo compañero de universidad se ha molestado en usar TOR (navegación privada) para enviarme un comentario a mi blog con objeto de desprestigiarme. Lo hizo respecto a una entrada que elaboré sobre el especismo institucionalizado en las carreras universitarias. Hay que ser rencoroso y mala persona, además de cobarde, para venir a mi puerta e insultarme bajo seudónimo. Considero que estas acciones están originadas por la necesidad de encontrar un punto en donde herir a los demás.

Pero vamos, me importa poco exponerlo como ejemplo de que para algunos cualquier cosa vale por tal de rechazar el veganismo y echar mierda a quienes lo defienden. También sirve cual ejemplo de «titulismo» o sesgo de que las capacidades puedan medirse en números o de que las pruebas para valorarlas sean objetivas. Esto es una consecuencia esperable de la educación reglada tal como hoy la concebimos:

Comentario de desprestigio por mis notas

Sí, lo que señala es cierto; a excepción de algunos hechos: yo no quería entrar en medicina, saqué un 8,7 en selectividad y sí estoy graduado. A pesar de que mis notas eran mediocres, tengo la conciencia tranquila porque yo no estudié casi nada a lo largo de la carrera por falta de motivación y contenidos que no me gustaban en su mayoría. La mayor parte de los alumnos ni habrían aprobado con mi exigua dedicación. Cuando una materia o la estructura del sistema educativo no congenian con mis aspiraciones y filosofía, simplemente hago lo mínimo para salir del paso.

La verdad es que me asombro de mí mismo al escribir estas palabras; pues desde pequeño traté de esforzarme al máximo y jamás suspendí una asignatura hasta llegar a la facultad. Sin embargo, llegó un momento de mi madurez en que pasé a percatarme de que el esfuerzo no se correlaciona con el éxito, que todo eso era una mentira heredada de la publicidad estadounidense del siglo XX; la cual aún nos intentan imponer. Nos gobiernan seres sin escrúpulos que campan en la mentira y la manipulación. Es esa visión, realista a mi juicio, la que me desmotiva e invita a despegarme de los cauces comunes en sociedad.

Lo que sí está plenamente relacionado con la maestría en cualesquier ámbitos es la imaginación, la constancia y la perseveración. Por mi parte, la introspección y el pensamiento filosófico me ha servido para encontrarme a mí mismo, definir mis metas en la vida y luchar por alcanzarlas. Actualmente escribo novela y, junto con el ensayo enfocado en la crítica social y del comportamiento humano, no hay afición ahora mismo que más me llene. No sé cómo terminaré ni tampoco si alguna de mis obras futuras tendrán un verdadero valor literario; pero sí sé lo que uno siente cuando crea y sigue sus propios cauces en lugar de regirse por los derroteros marcados.

Apenas me cabe contar con los dedos de la mano el número de compañeros cuyo nivel humano coincide con el éxito académico. Para mí son importantes las personas; no sus triunfos ni méritos. Espero que quien me ha enviado este comentario se percate de que siempre habrá alguien mejor en su campo. O peor: alguien inferior en su campo que cuente con mejores notas. Le deseo que encuentre la felicidad que no ha de poseer para perder su tiempo en menoscabar la dignidad ajena.

Un comentario en “Los efugios del odio

  1. lizguer

    el respeto a ala vida misma siempre es mejor que la impura realidad humana, seamos concientes de la existencia misma como una forma de estar aqui, vivir y sentir asi como los seres vivos de la tierra, el odio, el rencor, son solo meros caminos egoisatas, es mejor recorrer el propio que ver a los demas y a los seres vivos en general, demostremos que realmente merecemos estar en este mundo. si no es asi que hacemos aqui.

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