La perversión del veganismo: el sensocentrismo

El peligro del sensocentrismo

El peligro del sensocentrismo

Cuando una ideología se expande entre un grupo numeroso de gente, más tarde o más temprano surgen corrientes que toman algunas de sus bases y añaden argumentos ajenos o incluso contrarios a dicho pensamiento. Me comentan a menudo que no debemos discutir o debatir porque todos estamos en el mismo barco. Realmente no, no lo estamos. Y ya no solamente abordamos un barco distinto; sino que me topo con individuos que portan la bandera del veganismo mientras pervierten su significado.

El veganismo es un principio ético referido exclusivamente a la opresión humana sobre el resto de los animales no humanos por su estatus como propiedad. No cubre todas las posibles relaciones o conflictos entre nuestra especie y los demás animales. Para ello debemos apelar a la razón tras la luz de los Derechos Animales. Dentro de éste hay quienes introducen, adrede o sin querer, elementos políticos (anarquismo, comunismo, etc.), ecológicos (impacto ambiental, efecto invernadero, etc.) y con implicaciones éticas (intervencionismo, etc.) que llegan a empañar o confundir el significado original del mismo. Con esto no pretendo insinuar que lo hagan de mala fe o con intenciones personales; pero estos posicionamientos deberían aparecer con nombres propios y en ningún caso asociarse con el veganismo.

En esta entrada me centraré en la que considero, con diferencia, una perversión del veganismo tremendamente perjudicial para el movimiento y, cuando menos, para las víctimas no humanas. Se trata del sensocentrismo.

El sensocentrismo establece como principio una versión particular de hedonismo (búsqueda placer y evitación del sufrimiento) en la cual los animales no humanos quedan reducidos a un alter ego. Constituye una forma de utilitarismo moral vestido de ética. Podemos calificarlo legítimamente como un dogma; puesto que, como doctrina utilitarista, no puede demostrar su corrección sin caer en una petición de principio.

Los utilitaristas lo son porque entienden que esa teoría corresponde con lo que a ellos les conviene para su propio beneficio o su propia complacencia personal. Hay datos empíricos (investigación enlazada) que avalan esta idea:

  Estudio científico sobre las decisiones de los utilitaristas

En este estudio se realizaron encuestas sobre dilemas morales a utilitaristas declarados y los investigadores descubrieron que estos individuos no seguían la respuesta coherente con la doctrina del utilitarismo sino, sobre todo, con el egoísmo personal.

 

Sensocentrismo aplicado

El sensocentrismo considera dogmáticamente que la sintiencia es un criterio moral y discrimina entre animales no humanos según el grado de desarrollo de sus sentidos. Rechazan la explotación animal porque implica un sufrimiento innecesario; no a tenor de que los consideren iguales desde el punto de vista moral. Por tanto, sostienen la importancia de intervenir en la naturaleza y controlar las vidas de otros animales para evitarles sufrimiento.

En la práctica, implica limitar y restringir la libertad de tales individuos mediante una apelación a la potencialidad (falacia lógica). Ellos parten del dogma de que la libertad es un concepto humano y que, por ende, los demás animales no valoran su libertad. No sólo nunca justifican esa petición de principio; sino que hay evidencias de sobra en contra: ¿acaso no luchan los animales no humanos por ser libres? ¿No precisamos correas, riendas, cadenas y otros artilugios para detenerlos? ¿Para qué íbamos a necesitar tales objetos si los animales no humanos solamente gustaran de un «buen» trato?

Este detalle merece una atención especial; pues el veganismo parte del principio de igual consideración entre sujetos. Ello significa que reconoce en todos los sujetos un valor intrínseco porque cada uno de nosotros nos valoramos con independencia de la estima ajena. La lógica siempre es, esencialmente, el principio de identidad. Decir lógica supone colocar dicho principio y todas sus aplicaciones sobre la mesa.

Por el contrario, el sensocentrismo considera al individuo como un mero contenedor cuyo único fin en la vida se resume en una satisfacción sensitiva. En consecuencia, justificarían cualquier acción efectuada si la persona (humana o no) no sufriese durante el desarrollo de ésta. Y, asimismo, optarían por el asesinato de un sujeto si, supuestamente, apenas alcanzase una vida corta o llena de sufrimiento.

Tampoco cuestionan el hecho de que los animales no humanos sean nuestras propiedades; pues no reconocen un valor intrínseco o el deber de respetar su integridad. Aprueban actividades, acciones y maniobras encaminadas al control de sus vidas (cambio de dieta, aparcelamiento, amputación, etc.) precisamente a causa de que los ven como contenedores de placer.

Nuestro sentido de agencia (agentes morales) nos obliga a responsabilizarnos de quienes existen o padecen por nuestras acciones; pero no tenemos ninguna legitimidad para interferir en la existencia de otros bajo el pretexto de protegerlos a costa de vulnerar sus intereses naturales (libertad). De hecho, interferir con el objetivo de que cumplan nuestros fines marcados incurre en la misma cosificación especista. No ha de confundirse con actuar en legítima defensa o la elección en un dilema moral (por ejemplo, elegir a quién salvar).

La imagen que encabeza este artículo representa el objetivo último del sensocentrismo: convertir la Tierra en un zoológico gigante en el cual los humanos cuidásemos amablemente de las restantes especies animales e impidiésemos que se hicieran daño los unos a los otros sin importarnos su libre albedrío ni ninguna necesidad básica. Me pregunto cómo se las ingeniarían con especies marinas o voladoras; prefiero no saberlo.

Ejemplos de sensocentrismo

Esta disertación perdería parte de su sentido si no ilustrase tal postura con ejemplos reales que reflejan cada uno de los puntos tratados. Aquí presento una cita de David Díaz, autor de la página Respuestas Veganas, a quien le gusta apodarse «David Sensocentrista». Tanto yo como otros activistas hemos instado a que modifique tal nombre por el de «Respuestas utilitaristas»:

«Para reducir el sufrimiento en la Tierra deben extinguirse aquellas especies que promueven el sufrimiento[…]. En cuanto a vida sintiente, […] sólo deberán existir aquellas especies de un tamaño lo suficientemente grande para no ser pisadas por individuos de otras especies cognitiva y emocionalmente superiores, y que sean estrictamente vegetarianas. Las demás especies deben extinguirse mediante esterilización masiva, si es que no pueden ser reeducadas. De esta manera, […], se fusionará vegetación y tecnología, ningún animal se alimentará a costa de asesinar a otros y los humanos podremos promover el disfrute ético al máximo nivel, […] para replicar el paraíso de la Tierra a otros planetas. Éste es el mejor mundo posible que podemos imaginar».

 

Si la explicación de David no bastase para evidenciar la falta de objetividad y aplicación de principios éticos. Otro sensocentrista llamado Manu Herrán publicó abiertamente el siguiente texto:

A continuación argumento cómo un «mundo vegano» puede tener más sufrimiento que un “mundo no vegano”. Defino «mundo vegano» como un mundo en el que los seres humanos no intervienen en la naturaleza. Si esta no fuera exactamente la definición de «mundo vegano», todo lo que viene a continuación sería diferente. Precisamente el objetivo de este post es fomentar la evolución del concepto de «mundo vegano» hacia algo más beneficioso para los animales.
Un «mundo vegano» (en el que los seres humanos no intervienen en la naturaleza) podría ser:
– El planeta Tierra, si los seres humanos se extinguen.
– El planeta Tierra, si los seres humanos se marchan por ejemplo a la Luna.
– El planeta Tierra, si se divide el territorio entre humanos y animales, sin interferencias entre ellos.
– Cualquier otro planeta «terraformado» (digamos, Marte, si fuera posible) lleno de vida pero sin seres humanos.
Para valorar si unas opciones tienen más o menos sufrimiento, debemos medir el sufrimiento de alguna forma […].
Establezcamos una escala con valores positivos y negativos, donde los valores positivos representan bienestar/felicidad y los negativos sufrimiento/dolor. Las vidas tendrían en general variaciones entre estos valores, tanto positivos como negativos, y de alguna forma se podrá hacer una media total neta que valore una vida.
[…] [Los] valores negativos indican que dicha vida no merece la pena ser vivida.
La mayoría de los animales en la naturaleza mueren poco antes de nacer, y mueren con sufrimiento. En esos casos:
– El individuo no ha tenido apenas tiempo de disfrutar de experiencias en los valores positivos altos.
– En cambio, sí que ha experimentado una muerte con bastante sufrimiento (probablemente).
Creo que la mayoría de los seres humanos respondería que no desearía vivir la vida de un animal salvaje elegido al azar. Esta es una forma de decir que la mayoría de los seres humanos considera que la mayoría de las vidas de los animales salvajes no merecen la pena ser vividas [falacia ad populum y post hoc].
[…]
El ser humano, con los avances en ciencia y tecnología (ingeniería genética, nanotecnología, neurología, etología etc.) está cada vez más cerca de lograrlo. Interviniendo bien en la naturaleza, el ser humano será capaz de abolir el sufrimiento. […]

No puedo ofrecer enlaces como referencia de tales palabras porque ambos autores los hicieron a través de Facebook y ya no están disponibles. Esta captura tomada de un comentario realizado en blog de Filosofía Vegana sirve para ejemplificar la línea que siguen:

Captura de David (autor de Respuestas Veganas) que contradice los principios del veganismo

Aunque de una manera mucho más subrepticia y cautelosa, la organización Ética Animal del filósofo Óscar Horta también apoya el intervencionismo en la naturaleza. Sus miembros, en vez de mostrarse abiertamente como hedonistas extremos, vedan sus palabras con un profundo oscurantismo y responden a medias con el fin de no echar para atrás a primera vista. Hay que insistirles hasta que no les queda más remedio que reconocerla; mas nunca de forma oficial y directa. No propugnan a los cuatro vientos que alguna especie haya de acabar extinta o «reeducada»; pero sí defienden irracionalmente que debemos «ayudar» como un deber moral sin importar las secuelas. Situar la ayuda, una virtud, al nivel de un deber conlleva que tanto el emisor como el receptor de las acciones se los trata como recursos para una finalidad establecida. No hay libertad de elección. Tal mentalidad utilitarista se refleja claramente en dicha falacia consecuencialista de que el fin justifica los medios. Para ellos, los animales no humanos (amorales) que causan sufrimiento son malos; quienes no, buenos. Nosotros somos dioses para convertir la Tierra en un paraíso y hacer y deshacer a nuestro antojo.

Como mencioné al principio, el veganismo aspira al cese de la opresión humana sobre los demás animales. El sensoncentrismo es una forma de opresión camuflada de altruismo que responde a una necesidad íntima.

 

23 comentarios en “La perversión del veganismo: el sensocentrismo

  1. Flex

    Hola Adrián. Acabo de leer tu artículo completo y tengo varias dudas y objeciones (entre otras sobre las definiciones que usas). Yo prefiero tratar un tema pequeño y sólo pasar al siguiente si se ya llegado a un acuerdo.

    Antes de comentar el texto quisiera centrarme en tu collage inicial ya que si bien ese collage no es un argumento formalmente establecido, informa algo. Pienso que el collage es sesgado, aunque de repente no fue un sesgo intencional.

    1) Has escogido una imagen bastante idílica como ilustración de veganismo (según tu definición de veganismo obviamente pero eso es otro tema). Existen muchas otras imágenes que podrian encajar ahí y no las has colocado. Siendo así, te exhorto a colocar por lo menos una de esas imágenes para disminuir el sesgo.

    Ejemplo: https://www.google.com.br/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&cd=&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjjt9O3i8fMAhUGkZAKHetOBKEQjRwIBw&url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DoER9wjxlsjE&bvm=bv.121421273,d.Y2I&psig=AFQjCNE1MTjSLZ5Kc_1y62RDb8mdyT-XKg&ust=1462680432311680

    2) Mostrar una caricatura en la segunda parte no coloca la postura que refutas en igualdad de condiciones. Primero, por el hecho mismo de ser una caricatura, pero, fundamentalmente por el hecho que una imagen real sería bastante diferente. De hecho, sería una imagen no muy diferente a la imagen de los elefantes que colocas. Igual te exhorto a cambiarla. Ejemplo: http://www.shurya.com/wp-content/uploads/2013/11/nuestra-responsabilidad-con-los-animales.jpg

    3) Sólo para ilustrar lo anterior, un especista que está a favor de la experimentación animal puede usar el mismo método colocando en un afiche a un adorable bebé humano versus una rata negra (que, como sabes resulta repulsivo a mucha gente). Esa persona no colocaría un adorable hamster versus la imagen de Stalin (un ejemplo de humano repulsivo a mucha gente).

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    1. Adrián López GaleraAdrián López Galera Autor del artículo

      Hola, Flex:

      Seré breve, sobre todo, en vista de que tus “refutaciones” se resumen en simples alegatos carentes de fundamentos. Discutir con un sensocentrista es como hacerlo con un Testigo de Jehová. Ambos os basáis en dogmas y argumentáis exactamente como os han inculcado: enlaces a la wikipedia, vídeos de Youtube, publicaciones de la secta e imágenes cruentas. Siempre el mismo mantra.

      La libertad no es algo quede en nuestra mano brindar o no brindar. La libertad es un interés fundamental con todas sus consecuencias. Los animales no humanos poseen un interés inherente en ser libres y deben ser ellos quienes satisfagan sus propios intereses y eviten los peligros.

      El único sesgo obsesivo aquí presente es el tuyo; pues desde que nace un animal hasta que muere hay más tiempo de su vida sin dolor que con dolor. Esto es válido para nuestra especie, para los salvajes e incluso para aquéllos que se explotan en granjas. La libertad no equivale a la muerte (como expones en el vídeo de Youtube); sino a ser dueños de nuestras propias decisiones. Para colmo, señalas que debiera poner esa escena idílica de tipología bíblica en lugar de la caricatura del zoológico. No sé si realmente comprendes el concepto de libertad; pero separar especies no conduce precisamente a esa imagen que defiendes.

      Supeditar la libertad al sufrimiento no sólo implica asumir un papel que no te concierne; sino que niega la propia satisfacción del individuo.

      Para ser coherente, la única forma real y efectiva de evitar el sufrimiento es el suicidio previamente dispuesto. Estar fanáticamente en contra del sufrimiento (un medio sujeto a selección natural para la supervivencia de los individuos) no se sostiene desde el punto de vista biológico ni ético.

      Un saludo.

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  2. David

    El antropocentrismo dice que lo que diferencia a las personas de las cosas es “ser de la especie humana”. El sensocentrismo dice que lo que diferencia a las personas de las cosas es “ser sintiente”, nada más. Todos los veganos son sensocentristas, excepto aquellos que diferencian a las personas de las cosas por el reino (son reinistas). Por eso es totalmente erróneo lo que dice este artículo sobre sensocentrismo.

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    1. Adrián López GaleraAdrián López Galera Autor del artículo

      Hola, David:

      Tal y como explico, el sensocentrismo es un dogma. El veganismo explica por qué la sientiencia es relevante; el sensocentrismo toma ésta sin más y discrimina según grados de sintiencia.

      Un saludo.

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  3. Alexis

    Gracias Adrián por tu post . No creo que haya un problema con el sensocentrismo en sí, sino más bien con la aplicación y los razonamientos de algunos sensocentristas. Créeme, yo también he estado allí y se de lo que hablas.

    El primer paso del sensocentrisma ‘dogmático’ es establecer el sensocentrismo como la única via intelectual válida para fundamentar el veganismo, lo cual es una falacia, el veganismo es abolicinista, no sensocentrista, aunque puede ser biogicista, como en el caso de los jainistas.

    Lo siguiente que hará será auto-erigirse como la autoridad moral e intelectual en el debate para establecer las verdades y las falacias, llegando incluso ha tratarlas como axiomas y procediendo a desacreditar intelectualmente al resto de tertulianos, lo cual es propio de sofistas, no de filósofos. Básicamente los sensocentristas ‘son los que saben’, los demás no, bien porque ‘no conocemos el sensocentrismo’ o porque ‘no somos lo suficientemente inteligentes para comprenderles’. Lo cual es incurrir en otra falacia.

    El último paso será relativizar el valor de la vida del resto de especies, en base al supuesto del nivel de sintiencia para, a través de escenarios y supuestos imposibles e irrealistas cuestinonar o desacreditar el veganismo y terminar justificando, a veces sin ser conscientes de ello, el bienestarismo; que es decir que es moralmente aceptable continuar explotando y consumiendo animales siempre y cuando no sufran, y que por lo tanto justificar que lo que debemos de hacer es encontrar maneras de reconvertir la explotación animal hacia algo más ‘humano’, acorde con su nivel de sintiencia.

    A mi parecer, el sensocentrismo tendría cierta validez en la lucha por el reconocimiento de los derechos de los animales. El veganismo transciende esa lucha y es mucho más, ya que además contempla otros beneficios: salud, moral, ecologismo… parte del vegetarianismo, y está avalado de forma interdisciplinar, no sólo por la filosofía, la moral y la ética, sino por muchas otras disciplinas y estudios científicos. El sensocentrismo debería centrarse en luchar por el reconocimiento jurídico de los derechos de los animales y el veganismo por poner fin al maltrato y explotación animal.

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    1. Adrián López GaleraAdrián López Galera Autor del artículo

      Hola, Alexis:

      Tu comentario me ha parecido reflexivo y bien estructurado. He estado casi totalmente hasta el último párrafo.

      Todo dogma llevado a la práctica carece de validez en sí mismo, con independencia de si el dogma es un criterio justificado. Lo que convierte una doctrina en válidad reside en sus argumentos; no en los frutos de su aplicación. Ellos asumen como criterio moral algo que lleva al quebranto del principio de igualdad y ningunean cualquier interés de los animales no humanos sin con ello creen reducir su sufrimiento.

      Verás, el veganismo es un principio ético referido exclusivamente a la opresión humana sobre otras especies. El veganismo lucha contra la explotación animal en sí misma y el prejuicio moral (especismo) que origina su estatus legal como propiedad. El veganismo no ‘contempla’ beneficios ninguno porque no es una doctrina utilitarista ni una religión. Respetar a los demás sólo beneficia a terceros; no a uno mismo. La salud y el ecologismo son consecuencias positivas y acciones coherente dentro del veganismo; pero no forman parte de su significado ni campo de aplicación.

      Así, a modo de ejemplo, aunque comer plantas fuera peor para nuestra salud y más dañino para el medio ambiente, aun así sería lo justo frente al asesinato de otros sujetos. Asimismo, el concepto de maltrato es subjetivo y no sirve para defender los Derechos Animales: http://elguardiandeloscristales.com/wordpress/el-concepto-de-maltrato-animal-es-erroneo/

      Por si aún no los conoces, me gustaría recomendarte los blogs de Filosofía Vegana y Lluvia con Truenos para profundizar en los aspectos éticos y filosóficos:

      http://filosofiavegana.blogspot.com.es
      http://lluvia-con-truenos.blogspot.com.es

      Un saludo cordial.

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  4. Pablo C.

    Buenos días a todos:
    En primer lugar agradecer a Adrián su entrada, pues me ha resultado sumamente interesante (me la enlazaste a través de twitter y te lo agradezco).
    En segundo lugar, he de admitir que yo desconocía los matices que tenía el sensocentrismo, especialmente en lo que se refiere al intervencionismo en la naturaleza. Me parece algo totalmente descabellado y no sabía que desde el paraguas del sensocentrismo se defendía algo así, pues creo, y corregidme si me equivoco, que ante las posturas de intervencionismo en la naturaleza y sobre los animales no humanos, hay de hecho un fuerte componente antropocentrista, pues se sitúa a los humanos como los garantes de la ética en la naturaleza y por tanto se justifica que deba intervenir en ella.
    En todo caso, creo que las posturas sensocentristas e intervencionistas son solo una parte. Es decir, si definimos sensocentrismo solo como la consideración moral de los seres sintientes sin ir más allá, creo que es válido. Pues al fin y al cabo el veganismo propugna eso. De todas formas me sigue sin quedar clara la diferencia en este caso entre sensocentrismo y veganismo. ¿Podríamos decir que todo sensocentrista es vegano pero no todo vegano es sensocentrista? Al menos, insisto, si entendemos sensocentrismo en base de intervención.
    Aun así también me surge la duda: si al ser humano los veganos le exigimos que respete al resto de animales ¿no podemos exigir al resto de animales lo mismo? Es algo sobre lo que he estado reflexionando y creo que efectivamente no. Porque los humanos somos conscientes del daño que causamos y racionalmente podemos decidir no hacerlo. ¿Qué opinas sobre esto Adrián?
    De nuevo mi agradecimiento sincero y un cordial saludo.
    Pablo C.

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    1. Adrián López GaleraAdrián López Galera Autor del artículo

      Hola, Pablo:

      Estoy de acuerdo prácticamente en todo. Sin embargo, un sensocentrista jamás puede ser vegano porque no dudaría en explotar animales no humanos con un fin “bondadoso”. Dado que no reconocen ningún valor moral en el propio sujeto, toda acción que suponga mayor placer futuro que sufrimiento presente quedaría justificada. Una forma de explotación sería obligar a que determinados animales no humanos habitaran o se alimentasen de determinados alimentos para evitar el daño a otros. En esta caso estamos usando a un individuo como medio para un fin: cumplir con su concepción obsesiva en el sufrimiento.

      Los adultos con plenas facultades somos agentes morales, ello significa que contamos con el suficiente grado de concienca como para distinguir entre lo justo e injusto. Los demás animales son amorales, por ende, no debemos justificar nuestros actos según aquel que hicieren ni juzgarlos en consecuencia. Los sensocentristas juzgan, de hecho, a aquellos animales que causan sufrimiento (por ejemplo, carnívoros) porque estiman que su existencia es un mal para muchos otros. Dado que relativizan todo según la proporción entre placer y sufrimiento, sus vidas valen menos que el beneficio general de todos los demás herbívoros. A menudo pueden leerse en sus grupos propuestas sobre la extinción programada de todos los animales que necesiten predar a otros para sobrevivir.

      Aunque tarde, espero haber solventado tus dudas.

      Un saludo cordial.

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      1. Luis

        Castrar a un perrx para evitar un sufrimiento futuro esta mal? Darle de comer a un gatx para evitarle el sufrimiento esta mal? No te parece utilitarista?

      2. Adrián López GaleraAdrián López Galera Autor del artículo

        Hola, Luis:

        No entiendo tu argumento. De hecho, tal argumento sí es utilitarista; pues se basa en justificar una acción apelando a la relación placer/sufrimiento sin considerar los intereses inalienables del animal no humano. Entre tales intereses se encuentra la integridad física.

        En primer lugar, valorar el sufrimiento en subjetivo. Tú puedes asumir un sufrimiento donde en realidad no exista o que dicho sufrimiento sea poco importante para el sujeto en relación al placer que del que lo privas. En segundo lugar, las acciones no se justifican por sus consecuencias potenciales. La castración sólo resulta justificable cuando se vuelve estrictamente imprescindible para la supervivencia del animal de turno en presente. No es igual un perro o gato que viva en un albergue rodeado de centenares de congéneres más que en un casa independiente. Nuestra comodidad no ha de escudarse en supuestos beneficios médicos que igualmente sería aplicables a nosotros pero jamás los desearíamos.

        Un saludo cordial.

  5. Daniel

    Muy buen artículo, el resumen sobre el sensocentrismo es que el ser humano es un ser superior que debe regir a los demás animales a su parecer ético de lo que está bien y lo que está mal, dejando de lado la libertad e igualdad de los demás animales.

    Saludos.

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  6. Diego

    Me quiero saltar los hombres de paja, donde tomas posturas caricaturezcas del sonsocentrismo, y quería preguntar:
    Siguiendo tu lógica, no estas tu pidiendo poner la “libertad” comásto dogma? Por qué la “libertad” tendría más valor intrínseco que el “hedonismo” ?

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    1. Adrián López GaleraAdrián López Galera Autor del artículo

      Hola, Diego:

      Menciones hombres de paja sin argumentar cuáles y por qué. De lo aquí expuesto no se extrae ningún dogma y mucho menos si tratas de dirigir una acusación tan carente de sentido. El hedonismo es una postura utilitarista basada en el placer, estás preguntando por qué la libertad en sí misma tiene más valor que el placer. Te contestaré con otra pregunta: ¿Y si alguien encuentra placer en gobernar tu vida? Según tu postura utilitarista, eso sería justo. Debieras, por tanto, asumir que careces de un interés es ser libre. Esto es falso.

      Un saludo.

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      1. Nico

        ¿Mi mamá preferiría la libertad de que mi padre le rompa la cara o preferiría que lleguen los utilitaristas de la justicia a negar su “derecho esencial de la libertad”? Seguramente si le preguntas a las personas en la calle, muchos te dirán que no es maltrato intrafamiliar golpear a una mujer, como bien sabes es un concepto subjetivo. Lo mejor sería dejar que le sigan pegando a mi madre y a muchas más hasta que mágicamente a todos los machistas se les ocurra dejar de hacerlo porque todas las mujeres, en su conjunto, poseen un “valor intrínseco”. Hay que ser radical y oponerse a la explotación de todas las mujeres mientras que por omisión matamos a miles (cosas que pasan). Como mi padre es demente (amoral) no debo jugar a ser dios e imponer mi concepción del bien a éste. Por otro lado, sería especista si considero a mi padre como responsable solo por ser humano, como es un ser amoral debo respetar el principio de igualdad en la consideración de los intereses y dejar que le siga pegando a mi madre así como dejaría a mi perro comerse al gato del vecino. Me gusta bastante tu línea de razonamiento, de hecho se la expuse a mi madre y me pareció extraño que no le gustara, aunque quizás la sangre que le caía de los ojos le impedía leer bien. En fin, ella debería comprender que es una “acción involuntaria” por parte de mi padre, y que el interés en ser libre es mucho más importante… es más, ella misma me lo ha dicho: “Deja todo como está, no hagas nada”. Ciertas personas creen que le gusta que le peguen y otras dicen que sus deseos son a consecuencia del maltrato, pero dada la subjetividad conceptual y de opinión debo velar por el interés de mi madre en querer ser golpeada. Como un fiel seguidor de tus propuestas me mantendré firme y respetaré la libertad de mi padre y madre. Saludos.

      2. Adrián López GaleraAdrián López Galera Autor del artículo

        Yo contesto planteamientos coherentes. Plasmas un caso lleno de interpretaciones personales y peticiones de principio con un lenguaje improcedente, deformas los argumentos expuestos en mi artículo y extraes conclusiones que no tienen sentido ni para tus premisas ni para cuanto trato de explicar. Si tu objetivo es intentar refutarme mediante hombres de paja o reducciones al absurdo, quizás cuele en otra parte. Aquí no.

  7. Juan Carlos

    Hola, Adrián: La duda que tengo sobre tu comentario es si sensocentrismo está ligado a intervencionismo-utilitarismo, o en cambio, se puede ser sensocentrista sin más. Un saludo y muchas gracias.

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    1. Adrián López GaleraAdrián López Galera Autor del artículo

      Hola, Juan Carlos:

      El sensocentrismo se considera una rama del utilitarismo porque no reconoce ningún valor moral en el sujeto y consideran que lo justo o injusto depende estrictamente del beneficio/placer del autor frente al perjuicio/sufrimiento del receptor. Como trato de explicar, el sensocentrismo es la consideración hacia los individuos sintientes en sí misma. Es decir, toma la sintiencia como un dogma basado en que ésta permite poder sentir placer y sufrimiento. Asumen, sin más, que otros individuos están obligados tanto a respetar como a fomentar dicho placer y a tomar las medidas necesarias para eliminar el sufrimiento. De esto se desprende que un sensocentrista apoya inherentemente el intervenccionismo en sí mismo; pues, según tal concepción, el ser humano está obligado a usar su agencia moral para extender el placer y acabar con el sufrimiento en el planeta a toda costa. El fin siempre justifica los medios si estiman que el placer superará al sufrimiento. Podría considerarse, por tanto, el bienestarismo (otra forma de utilitarismo) llevado hasta sus últimas consecuencias. No se requiere aclarar la subjetividad en que incurren estas acciones.

      No sólo carece de base argumentativa tomar el placer/sufrimiento como criterio moral; sino que al defender estos parámetros ningunean otros intereses de tales animales como, por ejemplo, la libertad. Consideran que los animales no humanos (excepto ellos, claro) carecen de interés en ser libres. Los ven como contenedores de placer/sufrimiento a quienes deben cuidar (incluso con sexo…). En este sentido, suelen caer en continuas falacias paternalistas por el cual culpan a otros activistas (y humanos en general) del sufrimiento de animales no humanos en la naturaleza. Mezclan las acciones voluntarias e involuntarias y se arrogan un papel “protector” que en ningún momento argumentan.

      Un saludo cordial.

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      1. Juan Carlos

        Hola de nuevo, Adrián; muchas gracias por sacarme de la duda y también por molestarte. Un saludo y a seguir luchando por el veganismo.

  8. Mario

    Hola Adrián,
    antes que nada, saludarte y darte un enhorabuena por tu blog. Profundizas en temas cruciales, que muchos y muchas veganas evitan o desconocen.

    Estoy de acuerdo en casi todo el contenido de tu post, con algunas salvedades.

    Por ejemplo, enfatizar distancia entre el Anarquismo y el Veganismo.

    ¿Qué buscan fundamentalmente ambas?
    La justicia y la abolición de todo tipo de opresión ejercida por el humano. Entonces, ¿por qué separarlas?
    El anarquismo en un principio, no se postuló para considerar a los no humanos, ok. El Veganismo no se postuló para considerar a los humanos, ok. Sin embargo, ambas comparten puntos de intersección —Léase interseccionalidad— en donde es preciso matizar y tener la apertura para aceptar que ambos principios y filosofías han evolucionado, dando lugar al mestizaje.
    Como biólogo, he de suponer que conocerás a Kropotkin. La antítesis contemporánea de Darwin.
    En su libro “Apoyo mutuo” toca puntos sobre la evolución en las especies, mediante la solidaridad de los individuos, argumento que choca de frente con el de Darwin.
    Desde ese postulado tan básico, sugiere la organización y avance de una sociedad sin estado.
    El Veganismo en sí, es un principio moral. Pero su ejecución, es una postura política. Y es aquí donde esa división se borra.

    Un abrazo.

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  9. Etrayos

    Hola a todos,

    Leí el artículo por arriba y aún no tuve tiempo de leerlo en profundidad, pero lo haré. No ahora que es muy tarde y estoy un poco OFF, pero sí mañana. Aunque así a bote pronto me parece bastante razonable lo que se dice..

    Decir simplemente que estoy un poco flipando, y me explico:
    Soy vegetariano y animalista desde hace un par de años, y hace un rato me acabo de enterar de que hay algo llamado “intervencionismo en la naturaleza”. ¿Va en serio? Pero esto de que va, ¿metemos a los leones en parcelas y les damos brócoli, pa que no se coman a las cebras?? ¿Estamos locos o qué?
    Paradigma del fanátismo y el radicalismo. ¡Que locura!!! No me lo creo. Parece una caricatura. Sigo en shock. Me durará un par de días.

    PD: una dieta vegana para un gato es querer muy poco el bienestar del gato. POBRE gato.

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    1. Adrián López GaleraAdrián López Galera Autor del artículo

      Hola, Etrayos:

      Gracias por el comentario. En este artículo critico tales acciones porque implican privar de libertad y van contra los intereses inalienables de dichos animales. En tu comentario observo una ligera malinterpretación (quizás por no haberlo leído a fondo): que los leones cacen en la naturaleza no implica que esté bien o sea respetable por ser “natural”; sino que la clave está en que no hemos de injerirnos en la naturaleza porque los animales no humanos carecen de conciencia moral sobre sus actos y éstos no son condenables. Por tanto, no se trata de que no nosotros vayamos a favor o en contra de unas supuestas leyes de la naturaleza (que no existen). La ética se basa en el respeto a la libertad de los individuos y las acciones descritas en el ensayo son injustas porque implican sometimiento y control.

      Las dietas 100% vegetales están avalados científicamente para perros y gatos. Referencia: http://www.mdpi.com/2076-2615/6/9/57

      Los gatos sólo requieren taurina para vivir con una salud plena. Dado que este componente puede sintetizarse en laboratorio, ¿por qué causar muertes? Es incongruente (especista) alimentar a unos animales a costa de otros. Y es más, no existe “naturalidad” alguna: hablamos de una población artificial de animales domesticados alimentados a base de otra población artificial de animales domesticados.

      No tiene sentido oponerse a una dieta vegana en perros y gatos con el argumento de que “no es natural” porque su propia existencia y vida en nuestros hogares no tiene nada de natural. Si nos importan las víctimas de la opresión humana, debemos respetarlas a todas por igual.

      El vegetarianismo es un avance; pero sigue causando víctimas. Desde aquí te motivo a dar el paso hacia el veganismo. Podrás obtener más información sobre Derechos Animales en los blogs de Filosofía Vegana, Lluvia con Truenos y Enfoque Abolicionista:

      http://filosofiavegana.blogspot.com.es/

      http://lluvia-con-truenos.blogspot.com.es/

      http://enfoqueabolicionista.blogspot.com.es/

      Un saludo cordial.

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  10. Etrayos

    Hola Adrián,

    Ya leí el artículo con más calma, y estoy bastante de acuerdo en lo que dices.
    El problema que le veo a tu linea de pensamiento, es que mientras es válida para rebatir la tesis intervencionista, genera problemas en otros aspectos. Me explico:
    Es bien sabido que uno de los argumentos en contra del veganismo es que los vegetales también tienen vida, y tienes el mismo derecho al respeto y la consideración que un animal. Contra este argumento podemos partir de la sintiencia, ya que un vegetal no sufre y un animal sí, por lo tanto la sintiencia nos permite establecer un límite o separación racionalmente argumentada, por lo que es moralmente lícito comer zanahorias, pero no vacas.
    Si en contra del la sintiencia utilitarista argumentamos que el veganismo no toma la sintiencia como base, si no el derecho de los individuos a su libertad y expresar su identidad como realmente son, aquí se genera un problema en otro frente; ya que se podría argumentar que, desde este punto de vista, los individuos vegetales tienen el mismo derecho que los individuos animales a su libertad y defender su supervivencia. Es bien sabido que los vegetales están compuestos por células vivas, que se relacionan reproducen alimentan… y a un nivel más general del individuo, no celular, los vegetales desarrollaron sus propios mecanismos evolutivos para relacionarse con el entorno, con sus congéneres, e incluso defender sus intereses con mecanismos de defensa.
    Por lo tanto esto, a mi parecer, genera un problema; ya que para rebatir a los sensistas renunciamos a nuestro principal argumento contra los especistas. Es apagar un fuego para encender otro.

    Por otra parte, y ya no tanto en la línea de la crítica, si no más bien de que estoy de acuerdo con el 95% de lo que dices:
    En una ocasión leí una frase de un gurú, que era algo así como “si amas a una flor, déjala ser, porque si la arrancas, dejará de ser aquello que amas”. No se me malinterprete, no estoy cayendo en el extremo radical (y erróneo) de que no debemos actuar sobre el mundo en absoluto; evidentemente tenemos que comer vestirnos etc. Lo único que quiero es poner esta frase de ejemplo, para decir que para mi un motivo en contra del intervencionismo es que amo a la naturaleza, y por tanto quiero que esta se exprese en libertad, como ella realmente es. Si la adapto a mis fantasías no la amo ni la respeto, más bien al contrario, ya que quiero convertirla en el objeto de mis captichosEn realidad creo que esta forma de pensar es muy similar a la que defiendes, solo que con otras palabras, ya que si yo digo que no quiero impedir que el leon coma a la cebra porque quiero que el león exprese su naturaleza y que no tengo derecho a cohartarla, es lo mismo que hablar de su libertad e identidad; en definitiva a respetarlo como individuo.

    Por último, respecto al tema de los gatos:
    Creo que tengo que informarme más sobre ello, hasta donde yo se son carnívoros estrictos, y su tracto digestivo, muy corto, no está evolutivamente preparado para digerir materia vegetal. De hecho alimentar a un animal en contra de su desarrollo evolutivo, es una forma de domesticación. Y además, tu mismo criticas en el artículo, a colación del intervencionismo, modificar la dieta de los animales para nuestra satisfacción personal.
    Yo personalmente no tendría nada en contra de alimentar a mis dos gatos, que son mis hijos y los amo con locura, de forma vegana; pero solamente si estuviera COMPLETAMENTE SEGURO de que esta dieta es 100% sana equilibrada y nutritiva para ellos. No se trata de observar la dieta desde un punto de vista nutricional, si no también de su adecuación mecánica al organismo. Thor cuando era pequeño, ya tuvo un problema de que meaba sangre porque el pienso que le daba era una mierda, y desde aquello siempre le doy un pienso de excelente calidad de 40pavos para arriba el saquito. Así que es comprensible que me de miedo alimentarlo a base de brócoli y espinacas, además por otra parte probablemente el gato me miraría en plan “eso te lo comes tú”.

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    1. Adrián López GaleraAdrián López Galera Autor del artículo

      Hola de nuevo, Etrayos:

      Leo tus reflexiones y veo que entiendes el grueso del veganismo; pero hay aspectos que has malinterpretado. La base del veganismo, como sabes, es la sintencia (capacidad de sentir); sin embargo, tomar la sintiencia en sí misma como una razón sería un dogma. El motivo por el cual se elige la sintiencia es porque se trata del mínimo requisito biológico necesario para la conciencia (percepción del yo). Un individuo se convierte en un sujeto y merece respeto porque su yo posee intereses (necesidades conscientes). Dichos intereses son la consecuencia forzosa e ineludible de poseer células nerviosas.

      La razón por la cual los animales merecemos respeto está en que poseemos intereses; no en que suframos (una de las consecuencias o emociones generadas por un sistema nervioso). Las plantas no pueden poseerlos porque carecen de mecanismos capaces de retener y modular potenciales de acción. El argumento de que “la naturaleza se exprese” puede ser bastante poético; pero carece de valor ético. Esto es así porque si un organismo no es un sujeto al carecer de conciencia, ello implica que todas sus acciones son meras reacciones químicas condicionadas por el ADN y el entorno. Las plantas no tienen (por deducción) sentido de la libertad, de hecho, tendría poco sentido para un organismo sésil. La sintiencia se desarrolló evolutivamente en los animales porque incrementaba la supervivencia al impulsar un cambio conductual que podía albergarse (memoria) y así usarlo para un mismo evento futuro. Las plantas, debido a su condición, necesitan mecanismos que detecten estímulos y respondan de maneras química o mecánica. Su ausencia de desplazamiento imposibilita que puedan encontrar otro sitio (otras condiciones) en que pudiesen defenderse en el futuro y, a la vez, sus mecanismos de defensa autómatica no sirvieran (factor adaptativo).

      En relación a los gatos. Decir que “si un animal es X entonces debemos hacer Y” es tanto una malinterpretación biológica como una falacia dialéctica. Las catalogaciones del tipo “herbívoros”, “omnívoros”, etc., son meras convenciones heredadas desde los tiempos antiguos para referirnos a la alimentación de los animales no humanos. En realidad existe un enorme espectro alimenticio según el acerbo enzimático de los organismos. En tal alimentación influyen condicionantes biológicos (metabólicos, etológicos) y contextuales (aprendizaje, cultura, disponibilidad, etc.). Por ello, que un animal sea X no implica necesariamente que no pueda comer un alimento determinado. A modo de ejemplo, los cocodrilos pueden digerir bien el arroz.

      Asimismo, como indicaba, alegar este supuesto incurre en la denominada “falacia naturalista”: confusión entre el ser y el deber ser. Los humanos preocupados por los demás animales cambiamos nuestra dieta porque podemos y lo asumimos como un deber. Para los gatos se aplica exactamente la misma ética que con nuestros hijos: nosotros elegimos su dieta porque somos responsables morales de sus acciones. Al igual que no dejaríamos que nuestros hijos robasen, no debemos dejar tampoco que “nuestro” gato cace a otros animales inocentes ni se justifica que causemos víctimas para mantenerlo. Un animal en la naturaleza debe ser libre de tomar sus propias decisiones; pero eso no resulta válido cuando el animal de turno depende de nosotros y son nuestras acciones para con él las que implican víctimas. Al alimentarlos con cadáveres estás afirmando que la vida de tus animales recogidos valen más que la de aquellos que no ves por estar retenidos en una granja y se los asesina posteriormente en un matadero. Si alguien no está de acuerdo con los piensos veganos para “respetar la naturaleza”, debiera, por coherencia, abstenerse de mantener animales en cautividad y de igualmente alimentarlos con los restos de otros animales traídos artificialmente al mundo.

      Comprendo que tengas tus reticencias. Nunca existe nada “100% seguro”, es imposible tanto en la ciencia como en la práctica. Sin embargo, sí puedo explicar que los estudios actuales demuestran que con la dosis correcta y buena planificación no debería de haber ningún inconveniente.

      Un saludo cordial.

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