Introducción al veganismo y conceptos básicos para la comprensión de los Derechos Animales

  

Esta página tiene la finalidad de servir como resumen general y global de todos los datos, argumentos y hechos expuestos en este blog para explicar y argumentar la importancia del veganismo y los Derechos Animales. Para ahondar en los apartados aparecen palabras enlazadas y vínculos a otras entradas. Asimismo, he tomado explicaciones textuales de otros activistas y dejo sus referencias debido a la claridad e idoneidad de sus ensayos.

Veganismo con símbolo veganismo

Símbolo del veganismo adoptado por la Vegan Society.

 

¿Qué es el veganismo?

Cuando se habla de «veganismo», la gente poco informada al respecto lo asocia casi al instante con «vegetarianismo estricto». Sin embargo, no tienen nada que ver. El vegetarianismo es una dieta que alguien puede seguir por motivos variados: salud, medio ambiente, ética, etc. En cambio, el veganismo es un imperativo ético y sólo puede seguirse mediante la explicación del principio de igualdad.

El veganismo consiste en la aplicación del principio ético de igualdad hacia todos los demás animales debido a que contamos con la capacidad de sentir, lo cual nos permite desarrollar intereses inalienables. Concretamente, Donald Watson, presiente de la Unión Vegetariana Internacional se refirió a éste por vez primera en 1944 cuando explicó que algunos miembros estaban escindiéndose de la organización debido a que ya no se consideraban representados por el término «vegetariano» y sus habituales razones egocéntricas. Posteriormente, apareció definido por Leslie Cross en el año 1951 dentro del primer boletín de la Vegan Society como «la doctrina de que el hombre debe vivir sin explotar a los animales».

La forma de vida no es el origen sino la consecuencia de aplicar el veganismo. En la práctica, conlleva rechazar toda forma de explotación animal y no ser partícipes de su opresión, ya fueren usados para alimentación, vestimenta, ocio, etc.

Se propugna la consideración de todos los animales (humanos o no) como «personas» (sujetos morales).


  La explotación de las personas

Derechos animales frente a bienestar animal (reducida)

Diferencias entre los Derechos Animales y las regulaciones de bienestar animal.

¿Dónde estriba la diferencia entre los veganos y otros animalistas?

Dentro del animalismo existen tres movimientos completamente diferentes en origen y objetivos: proteccionismo, bienestarismo y veganismo.

El proteccionismo y el bienestarismo son doctrinas utilitaristas. Ello significa que definen los actos como «buenos» o «malos» según el beneficio de un individuo o una comunidad.

El proteccionismo establece que debemos proteger las especies animales porque necesitamos su conservación para nuestra supervivencia (productos y servicios); no considera los daños que se les produce. Como ejemplos de esta doctrina utilitarista están Greenpeace, WWF y otras organizaciones ecologistas.

El bienestarismo dicta que debemos evitar todo daño hacia los animales no humanos que no nos beneficie de una forma «aceptable» (subjetivo). Es igualmente incongruente porque no se refiere a las acciones; sino a la valoración mayoritaria que tenga la sociedad sobre dichas acciones. Las organizaciones Igualdad Animal, PETA, Anima Naturalis, el PACMA y el filósofo Peter Singer reflejan este pensamiento.

El veganismo, a desemejanza con otras corrientes, aplica una consideración moral a todos los animales no humanos en estricta analogía con los mismos fundamentos establecidos para los Derechos Humanos. No sólo defendemos a los toros, delfines, chimpancés y otros mamíferos que atraen mayor atención por nuestros parecidos biológicos.

Actualmente nos vemos marginados dentro de un círculo mediático de organizaciones que se lucran de la explotación animal al mismo tiempo que afirman defenderlos. Desde hace pocos años han empezado a surgir las primeras organizaciones centradas en la defensa de los Derechos Animales. Éstas se autodenominan «abolicionistas» para indicar que su único objetivo reside en el cese de la explotación animal.

Para comprender estas distinciones aconsejo revisar estas entradas:


  Desigualdad Animal

No todos los «veganos» son veganos

Hay quienes dicen ser veganos con el objetivo de obtener beneficios personales o para cumplir aspiraciones engendradas en su fuero interno.


  La perversión del veganismo: el sensocentrismo

Veganismo. Círculo moral en expansión

A lo largo de la historia, el ser humano ha ido ampliando su círculo moral al reconocer que otros individuos compartían los mismos intereses básicos.

¿Por qué debemos hacernos veganos?

Los humanos adultos con plenas facultades somos agentes morales, individuos con un nivel de conciencia y razonamiento suficiente para asumir sus actos y responsabilizarnos de nuestra conducta. Podemos establecer correlaciones lógicas entre nuestras acciones y sus respectivas consecuencias con un alto grado de certeza. Ello nos permite comprender la importancia de que nuestra vida se rija por la lógica. Los niños y otros animales, en cambio, son seres amorales.

La propia lógica (el principio de igualdad) nos lleva a aceptar que no debemos hacer a otros individuos aquello que no deseamos padecer en nuestras carnes. Si no queremos que un tercero nos utilice como recurso para sus fines, resulta contradictorio (postura inmoral) practicar eso mismo con otros.

Si asumimos la coherencia de ser justos hacia otros miembros de nuestra especie con independencia de su sexo, raza u otras variables biológicas, deberemos asimismo ser justos hacia otros miembros con independencia de su especie y otras variables biológicas. Discriminar por especie cae en un prejuicio moral denominado «especismo».

Todos los animales valoramos nuestra propia vida, por ende, ello origina un valor «intrínseco» que los agentes morales deben respetar. Tal asunción implica que ningún sujeto ha de quedar reducido a un objeto (cosificado) ni tratado como tal.

  El principio de igualdad para otros animales
  Concepto de especismo

Posicionarse en contra del «maltrato animal» no es suficiente

Si vamos por la calle y le preguntamos a cualquiera si la acción de pegarle una bofetada a un niño es «maltrato», algunos dirán que sí y otros negarán con la cabeza. Existen múltiples posibilidades porque se trata se un concepto subjetivo.

«Maltrato» sólo significa «tratar mal» según el juicio del observador; no dice nada acerca de si una acto es justo o injusto. La ética juzga las acciones en sí mismas; no cómo alguien las realice.

Rechazar el «maltrato» sólo significa condenar aquel daño que no nos beneficia personalmente. Cuando los taurinos dicen estar en contra del «maltrato» usan el mismo argumento que esgrimen los animalistas cuando van a McDonals. Los primeros consideran necesario que un toro esté en el plaza y rechazan otros festejos; al mismo tiempo, los segundos rechazan que un toro esté en la plaza pero consideran necesario que las hembras de esa misma especie acaben en sus paladares.

  El concepto «maltrato animal» es erróneo

Los animales no son para vestirnos, comerlos, entretenernos., experimentar o hacer negocio

Nos resulta sencillo racionalizar una injusticia cuando nosotros no somos las víctimas.

¿Qué son los animales? ¿Todos los animales son sintientes? ¿Qué engloba el clado Animalia?

Como inciso, cabe señalar que habitualmente llamamos «animales» a aquellos sujetos sintientes que no pertenecen a la especie humana. No obstante, debido a que nosotros también somos animales y no formamos ningún grupo biológico especial, resulta más correcto decir «animales no humanos» para así incluirnos.

Hay algunos filos como las esponjas marinas o poríferos (Porifera) que, según se estima, carecen de tejidos diferenciados. Por ende, no poseen estructuras capaces de desempeñar la función sensitiva. Para sentir se requiere un tejido especializado: el tejido nervioso, el cual surgió como una especialización de la membrana embrionaria ectodérmica.

Nos referimos a la posesión de intereses y sus respectivos individuos porque a la ética, por definición, sólo le concierne la consideración y protección de intereses.

El filtro especista que nos provoca disonancia cognitiva

Percibimos de un modo diferente sucesos que atañen a humanos y no humanos. El especismo anula nuestra empatía.

¿Qué significa «sentir»?

«Sentir» no equivale a responder ante estímulos. «Sentir» (la sintiencia) es un fenómeno peculiar que significa «facultad de experimentar sensaciones» y conlleva el surgimiento de una conciencia propia: emociones, deseos, etc. Físicamente sería el proceso por el cual un organismo capta estímulos, los convierte en señales eléctricas o químicas, canaliza esa información recibida, la integra y origina una respuesta mediada.

  Documentales acerca de los Derechos Animales

Veganismo. Solamente se trata de ampliar la visión

Consideramos moralmente a unos nohumanos mientras condenamos las vidas de otros. Esto se denomina «especismo de preferencias».

Y… ¿qué es un «interés»?

Un interés es propensión inevitable, un conjunto de comportamientos que todo animal necesita para vivir. No debe confundirse con una necesidad básica. A diferencia de ésta, un interés exige que el individuo tenga conciencia de tal necesidad.

A una planta, por ejemplo, podemos introducirla dentro de un cubo de cristal sin mayor perjuicio para su vida. Ésta, mientras tuviere agua, luz y nutrientes, no morirá. Sin embargo, los animales, aunque dispongamos igualmente de agua y alimento, no podemos completar nuestro ciclo si algo o alguien limita el conjunto de actividades o comportamiento innatos. Esto se evidencia a ojo, por ejemplo, en los zoológicos cuando diversos animales se amputan los dedos. Y, desde el aspecto bioquímico, se observa que sus niveles hormonales están descuadrados. No solamente necesitamos elementos concretos; sino elementos abstractos como la libertad.

Todos los animales compartimos intereses básicos como la libertad y el mantenimiento de la integridad física, entre otros.

Captura texto «Nos sentimos especiales» del libro Valores éticos 1º ESO de la editorial Anaya

A pesar de estar supuestamente escrito por profesionales, este texto de la enseñanza reglada de ética para 1º de la ESO alecciona el prejuicio antropocentrista apelando a rasgos biológicos sin argumentar en ningún momento por qué tales atributos pueden establecerse como criterio moral. Si cambiásemos las referencias hacia los animales no humanos por «humanos negros» tendríamos automáticamente un panfleto de adoctrinamiento racista.

¿Por qué discriminamos a los animales no humanos?

Resulta tremendablemente complicado establecer los orígenes biológicos y culturales que han propiciado el surgimiento de prejuicios morales.

Todo infante de una edad cercana a los cinco o seis años aplica el principio proto-moral de «no les hagas a otros aquello que no quisieras para ti» hacia todos los animales. Acontece una inculcación social por el cual los adultos les transmiten a los más pequeños que nosotros somos superiores a los demás animales y que ellos están en la Tierra para servirnos de múltiples formas. De esta guisa, una vez superamos la infancia y llegamos a la edad adulta, asumimos nuestro aparente estatus de supremacía.

El profesor Samuel Guerrero Azañedo imparte charlas para explicar cómo se inculcan los prejuicios mediante el sistema educativo y el factor clave de la familia:

  Censura y adoctrinamiento

El especismo se origina por adoctrinamiento

En línea con el documental señalado, un sistema esclavista no logra mantenerse a lo largo de los siglos sin la ayuda de un constructo ideológico que ofrezca justificaciones basadas en sesgos cognitivos. De tal forma, se evita que un status quo se vea cuestionado y las víctimas reciban nuestra empatía.

Las diferentes capas sociales se retroalimentan entre sí y aparece un bucle de difícil salida. Un ejemplo representativo de esta adoctrinación lo hallamos en las instituciones, ya fueren estatales o independientes. Existen miles de ejemplos diarios.

Para ilustrarlo, basta citar al activista Luis Tovar con sus críticas a las actitudes adoptadas por la Asociación Española de Pediatría en su entrada «Adoctrinar en el especismo (II)»:

Un ejemplo representativo de esta adoctrinación lo encontramos de la mano de la Asociación Española de Pediatría, quien aconseja a los padres que no cuenten la verdad a sus hijos sobre la procedencia de los productos de origen animal para que así no los rechacen. Se afirma que con los vegetales «no hay ningún problema» pero que con los animales hay que esperar un tiempo «hasta que el niño comprenda cómo funciona la naturaleza [sic]». Esto es, hasta que la cultura especista haya anulado su empatía y su sentido moral y asimile como normal la idea de que los demás animales existen para que nosotros los explotemos. No es el funcionamiento de la naturaleza la que nos obliga o condiciona a explotar a los demás animales; es la ideología.

Tal y como menciona más abajo, el antropocentrismo no es algo «natural»; sino una doctrina ideológica que se difunde paradigma moral y cuyo objetivo consiste en cosificar a los otros animales para facilitar su explotación. La naturaleza no nos obliga a explotar a los demás animales como tampoco nos fuerza a explotar a otros seres humanos.

El adoctrinamiento especista llega a todos los niveles de la sociedad:

  ¿Cuándo el lenguaje es especista?
  Criados en el antropocentrismo lingüístico

Cosificación animal. Una vaca es como una fábrica de leche

Las vacas explotadas por su producción de leche están consideradas moralmente puras fábricas de productos lácteos.

La cosificación y los Derechos Animales

Los animales no humanos están catalogados como «bienes muebles semovientes» (objetos con movimiento autónomo) y ello no cambiará mientras la sociedad siga fomentado su explotación. Debido a una transmisión cultural, no dudamos en tratar a los demás animales como simples objetos. Un sujeto se encuentra cosificado cuando se le niegan sus características únicas e irrepetibles:

  • Fungibilidad: Se ve a la persona como un bien intercambiable por otros bienes. Ejemplo: Una cabra intercambiada por una vaca.
  • Inercia: Se desprecian los intereses básicos de la persona. Ejemplo: Un ave encerrada en el interior de una jaula.
  • Instrumentalización: Se considera a la persona como una mera herramienta útil para satisfacer los propósito de otro individuo. Ejemplo: Un buey obligado a halar una carreta.
  • Negación de la autonomía: Se ningunea el libre albedrío y arbitrio de la persona. Ejemplo: Un caballo gobernado con riendas.
  • Negación de la subjetividad: Se desconsideran las experiencias y los sentimientos de la persona. Ejemplo: Una vaca marcada.
  • Propiedad: Se juzga a la persona como una pertenencia de un tercero. Ejemplo: Un perro vendido.
  • Reducción a la apariencia: La persona recibe un tratamiento según sus propiedades físicas (pj: belleza, velocidad) o el atractivo que genera. Ejemplo: Cabeza de toro colgada a un muro.
  • Reducción al cuerpo: Sólo importa el valor corporal de la persona. Ejemplo: Un elefante cazado por sus cuernos.
  • Violabilidad: A la persona se le desconsidera su integridad física. Ejemplo: Un cerdo castrado.

Recomiendo el artículo «La cosificación» escrito por el activista Luis Tovar para las referencias y pormenores de estos puntos.

El veganismo es demasiado radical, ¿por qué no vamos «pasito a pasito»?

Juzgar cualquier criterio como «radical» o «extremista» acostumbra a variar de acuerdo con el ojo del observador. No obstante, el veganismo sí es radical y eso no tiene nada de malo. Tal adjetivo proviene del latín «radicālis» y se refiere a alguien que se dirige a la raíz de una materia.

  Stop, ¿radicalismos?

Para contestar a este argumento esgrimido con tanta asiduidad como ligereza, citaré las palabras de mi compañero Igor Sanz en su artículo «La falacia del romano (falacias animalistas I)»:

Los grandes proyectos y los cambios radicales —como es el caso de la liberación animal— requieren tiempo […]. Si nos equivocamos en nuestra manera de encarar un proyecto largo y complejo, entonces habremos perdido una cantidad de tiempo terriblemente valiosa. Si lo que hace falta es tiempo, razón de más para no perderlo.

Hace al menos 200 años que vienen teniendo lugar las medidas regulacionistas que se escudan bajo el manto de estas excusas, y la situación de los nohumanos no ha mejorado nada en absoluto. Hoy se explotan más animales y de forma más diversificada que nunca. Se ha fracasado estrepitosamente, y nuestros fracasos afectan a millones y millones de individuos inocentes. La actitud que adoptemos no es por tanto una decisión trivial, y los tópicos vacuos frente a las críticas lo único que hacen es poner en evidencia nuestra pereza intelectual. […]

Una vez más, nadie cuestiona realmente que la abolición de la explotación animal sea un objetivo que requiera ir paso a paso, lo que se critica es que haya quienes se empeñen en dar «pasos» en dirección equivocada. Aquí también, se apela a una simple obviedad para defender una obvia insensatez.

Siendo cierto que la liberación animal requiere pasos progresivos, aún queda por demostrar que los pasos bienestaristas vayan a conducir —por arte de birlibirloque— a la abolición. […]

Creer que las campañas bienestaristas pueden conducir a la abolición de la explotación animal es creer que se puede ir al sur caminando hacia el norte. El bienestarismo no sólo no acerca la abolición, sino que la aleja, porque, en tanto que reclama una explotación diferente, representa una postura que la acepta explícitamente. Se trata de una postura que camina en dirección contraria al abolicionismo. La no-violencia y la violencia-mejor no son perspectivas compatibles, sino opuestas. […]

Los pasos abolicionistas son aquellos que son dirigidos y enfocados hacia la abolición. Y este tipo de pasos son fácilmente identificables. Son aquellos que dejan meridianamente claro que el único objetivo aceptable es el fin de la explotación animal. Son aquellos que no aceptan ni se contentan con mejoras en la esclavitud de los nohumanos. Reclamar la abolición total y esperar que ocurra inmediatamente son cosas muy diferentes.

Veganismo. Es posible un mundo sin esclavos

No necesitamos organizaciones, sumas de dinero, ni poderes mediáticos para cambiar nuestra parte del mundo. Podemos lograr muchísimo con tan sólo proponérnoslo.

Argumentos infundamentados contra la aplicación del veganismo

  Las falacias dialécticas más comunes para justificar la explotación animal

¿Dónde quedan otros seres vivos?

A diario nos topamos con gente que pregunta: «¿Qué pasa con las plantas?» o algo similar. De hecho, no suelen acordarse de los hongos, las bacterias u otros millones de organismos a quienes nadie se le ocurre hipotetizar sobre su biología. Estos organismos carecen de intereses a tenor de que no cuentan con mecanismos para integrar, centralizar o procesar esos estímulos en forma de sensaciones. Reaccionan según un programa biológico fijado en el ADN y sus respuestas constituyen procesos fisiológicos no-conscientes. A modo de analogía, el cierre de un botón floral equivale a la respiración celular, la digestión y la homeostasis térmica que acontece en ciertos animales.

Estas «confusiones» vienen motivadas por aquellos supuestos científicos que ejercen la pseudociencia como medio de vida, entre ellos, el conocido Mancusso. Ninguna de sus investigaciones acerca de la sintiencia en las plantas ha superado un estudio por pares.

En cualquier caso, si asumiéramos que las plantas y otros organismos pudiesen sentir, la conclusión lógica sería «derechos para todos»; no «derechos para nadie».

  ¿Y qué pasa con las plantas?
  Las plantas también sienten... ¡Derechos para nadie!

Es que… somos omnívoros

La cadena alimentaria es una invención humana. Lo que existe es una compleja red trófica de organismos que mantienen relaciones de depredación, parasitismo, etc. La diferencia fundamental radica en que la «pirámide» transmite la falsa creencia de que hay animales inferiores y superiores, y de que consta de algo inamovible. Nada más lejos de la realidad.

Creen, erróneamente, que la naturaleza sea determinista («existe porque tiene que existir”) y que cuanto ocurra en ésta legitima nuestras acciones («si la naturaleza es cruel, está bien ser crueles»).

  La cadena/cantinela alimenticia
  Vegan sidekick: ¡Somos omnívoros!

Es que… nos faltarán proteínas y otros nutrientes

Diversas instituciones y centenares de estudios se han pronunciado a favor de una dieta 100% vegetal para todas las etapas de la vida.

  Estudios acreditativos de la viabilidad de una alimentación vegana
  Aspectos que considerar en la planificación de dietas veganas: bebés
  Aspectos que considerar en la planificación de dietas veganas: niños

Es que… hay animales que comen animales

Cuando un agente moral trata de justificar sus acciones según cuanto hiciere un ser amoral porque tal cosa ocurre en la naturaleza incurre en la denominada «falacia naturalista»: una confusión categorial entre el «ser» y el «deber ser». También hay animales no humanos que violan a las hembras de su especie y cometen infanticidio, ¿por qué no justificamos estas atrocidades?

  Vegan sidekick: ¡Bájate del pedestal!

Es que… el veganismo también mata animales o incluso más

Pues no. Se trata de un mito del tamaño de un tráiler con remolque añadido. Estas falsedades contra la ecología de sistemas tróficos se extienden como la pólvora a través de webs sensacionalistas.

  La confusión de Claudio Bertonatti

Hasta el 70% de la producción agrícola mundial (según zonas) se destina a alimentar al ganado esclavizado. Un mundo vegano implicaría abandonar la mitad de los cultivos de mundo y sus respectivos impactos, reducir el 20-30% de la emisiones de metano y dióxido de carbono por la ganadería y transporte, recuperación de acuíferos, disminución de la eutrofización de las aguas dulces y contaminación por nitrógeno y fosfato (heces).

Está claro que el daño cero es imposible, no en vano, el veganismo es un principio de mínimos. Si alguien no aplica la consideración mínima que merecen, resulta absurdo (y cínico) que se queje de loa perjuicios secundarios.

  Acercamiento de los derechos animales a la gestión ambiental
  Acercamiento de los derechos animales a la agricultura

El cambio comienza dentro de nosotros mismos