Feministas de nueva generación contra la igualdad

Revuelo feminista debido a tweet de la policía a favor de la igualdad

En su momento hubo un gran revuelo dentro de los sectores feministas debido a esta analogía igualitaria. Esto es igualdad. Quien no lo vea sí es sexista.

Argumentos falaces dentro del movimiento feminista

Hasta la fecha no les he dedicado ningún artículo al feminismo o a sus activistas. Desde que empecé con el activismo vegano he considerado a las feministas como aliadas en una lucha por la igualdad. Ellas se centran en la liberación femenina frente al hombre (entendido como individuo masculino heterosexual) y los activistas veganos nos enfocamos en el cese de la explotación animal respecto a los seres humanos. El feminismo y el veganismo comparten bases éticas. De hecho, para algunos autores son realmente dos luchas que surgen de la misma raíz. El filósofo Luis Tovar (conocido activista vegano) realizó un ensayo que explicaba la relación intrínseca entre ambos movimientos: Feminismo y veganismo

No obstante, hay feministas que postulan, sin más, que los hombres debemos mantenernos alejados porque no es nuestra lucha y no entendemos a las víctimas. Ese argumento incurre en dos errores lógicos graves:

1) La igualdad nos concierne a todos como agentes morales integrantes de una sociedad plural. Resulta contradictorio pretender la igualdad respecto al otro «género» mientras se rechaza el diálogo y se lo aparta de cualquier discusión. Si los hombres no aceptan el feminismo como principio ético, jamás habrá igualdad.

2) Para entender la situación de las víctimas basta raciocinio (plenas facultades) y empatia. Si la persona posee estos rasgos, puede comprender el feminismo y ser una parte activa del mismo. El argumento de que los hombres no podemos ponernos en la piel de las víctimas es falaz porque, además de que resulta imposible conseguir la igualdad mediante la discriminación de otro colectivo social, ni en el pasado hubo necesidad ni en el presente la hay de ser una víctima para apoyarlas. Cabe recordar que los primeros defensores de los derechos para la gente negra fueron blancos y que jamás hubiera avanzado dicho movimiento si los blancos hubiesen sido marginados en dicha lucha. Y, en cuanto al presente, millones de individuos humanos somos veganos y luchamos por los Derechos Animales. Si podemos comprender que todos los demás animales merecen respeto, ¿¡cómo los hombres no vamos a entender que otros congéneres lo merecen con independencia de su sexo o el género con que se identifican!?

Este vídeo explica de un modo didáctico y amable aquellas peticiones erradas lanzadas desde el movimiento feminista.

¿Igualdad mediante discriminación?

No cabría resumir en una entrada las distintas reivindicaciones feministas. La mayoría de dichas propuestas tienen sentido y se apoyan en fundamentos válidos, sin embargo, otros propósitos sí resultan contrarios al principio de igualdad.

Si la finalidad del feminismo es (o debiera ser) la desaparición del sexismo, es decir, la desaparición de un prejuicio moral basado en el sexo, carece de absoluto sentido pretender la igualdad mientras se discrimina de manera inversa al sexo opuesto. Me refiero a las conocidas «leyes de cuotas». Si una mujer puede acceder a ciertos puestos debido a éstas no es porque haya desaparecido el heteropatriarcado; sino porque tales mujeres están usando la existencia del mismo para justificar socialmente una discriminación positiva que permita compensar los siglos de marginación y servidumbre al hombre.

El prejuicio sexista desaparecerá cuando el sexo de una persona no sea relevante para sus derechos y deberes. Por ende, fomentar las leyes de cuotas (50%-50%) implica seguir discriminando según el sexo para determinar si alguien puede o no ocupar un puesto. La igualdad no se logra mediante desigualdad. Esto es un despropósito que sigue el mismo patrón de cuanto denominamos «bienestarismo» respecto a los Derechos Animales.

Femenista vegana alienada me llama cuñado

Feministas que apoyan la desigualdad (1)

Capturas que muestran cómo responden frente a objecciones educadas y argumentadas.

Ataques e insultos por parte de feministas

Cuando he tratado de acercarme al feminismo desde dentro he observado una abrumadora discriminación y aislamiento hacia cualquier hombre que pretendiera opinar o incluso colaborar. Si el simple hecho de tender una mano podía llegar a ser desdeñado, que uno decidiera realizar una mera crítica constructiva o participar en un debate ya era motivo suficiente para recibir todo tipo de insultos y acoso reaccionario.

Ante estos argumentos, expresados con sencillez y amabilidad, a menudo he recibido ataques y falacias (sobre del tipo petitio principii) por los cuales opten por ningunearme y callarme repitiendo algunos de sus mantras aprendidos sin mayor razonamiento. Estas reacciones tan comunes invitan a reflexionar acerca de las características del movimiento feminista actual y su evolución según los patrones psicosociales de los grupos humanos.

Una parte demasiado numerosa del feminismo se comporta como un clan juvenil que mantiene su autosatisfacción y estatus mediante la misma discriminación que ellas condenan y el uso de la violencia (autojustificada por los daños que sufren otras mujeres) contra otros individuos de la sociedad para así fomentar la cohesión del grupo, liberar tensiones y reafirmarse.

En definitiva: se basan en un principio ético absolutamente legítimo para justificar el utilitarismo moral, es decir, toman la noble lucha feminista y se apoyan en ésta para excusar cualquier acción injusta e impropia en virtud de las consecuencias. Si ellas consideran que mostrarse violentas hacia los hombres funcionará (resultados positivos) o que se sentirán más seguras demostrando su «desenvoltura», se comportarán de esta forma sin atender a ninguna razón.

La carestía de argumentos y autocrítica lo suplen con un raudal de manifestaciones violentas. No razonan. A la mínima se sienten atacadas y responden con contundencia. De hecho, no se requiere ni dirigirse a sus perfiles en redes sociales, éstas vienen a ti por cualquier comentario que hayas escrito aunque no tuviese relación y estuviese fuera de contexto. En demasiadas ocasiones me he visto envuelto en conversaciones hostiles y obligado a bloquear por una simple cuestión de privacidad y respeto como persona.

Por todo ello, solamente consiguen mi alejamiento y el de muchos hombres que hubieran querido ayudar de buena fe.

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